Monitoreo de cámaras en horarios no laborales: detección de actividad anómala durante vacaciones de diciembre
- mariselamarketprot
- 23 dic 2025
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Los periodos vacacionales representan uno de los momentos de mayor vulnerabilidad para instalaciones comerciales, corporativas e industriales. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE) del INEGI, los delitos patrimoniales como robo y daños a instalaciones se mantienen entre los más frecuentes contra unidades económicas en México, con impactos directos en pérdidas materiales y afectaciones operativas (INEGI, ENVE 2024).
Durante diciembre, cuando gran parte del personal se ausenta por celebraciones y cierres parciales, este riesgo se intensifica por la reducción de presencia humana en el sitio.
En este contexto, el monitoreo de cámaras fuera de la jornada laboral dejó de ser una función pasiva y se convirtió en una herramienta estratégica para detectar actividad anómala en periodos de baja ocupación, particularmente durante las vacaciones de fin de año. Independientemente de un sistema de alarma.
Qué se considera actividad anómala cuando las instalaciones están vacías
Durante diciembre, los patrones normales de movimiento cambian radicalmente. Áreas que durante el año presentan flujo constante permanecen desocupadas; accesos se mantienen cerrados por días y los horarios nocturnos se extienden sin actividad legítima. En este escenario, el monitoreo adquiere mayor precisión: cualquier movimiento adquiere relevancia operativa.
La actividad anómala no se limita a intrusiones evidentes. Las organizaciones más avanzadas comenzaron a identificar señales tempranas como presencia prolongada en perímetros, recorridos repetitivos, accesos fuera del calendario autorizado, encendido de luces en zonas inactivas o actividad en áreas que deberían permanecer cerradas durante vacaciones.
El valor del monitoreo en este periodo radica en detectar lo que no debería estar ocurriendo, no en vigilar todo de forma constante. Al definir reglas específicas para diciembre —horarios, zonas activas, accesos autorizados y excepciones programadas— el monitoreo se vuelve más efectivo y reduce falsas alertas.
Cómo ajustar protocolos de monitoreo para el periodo vacacional
Muchas empresas comenzaron a planificar el monitoreo de diciembre con anticipación. Se ajustaron calendarios operativos, se reforzaron horarios nocturnos y se establecieron listas claras de actividades autorizadas, como mantenimientos programados o visitas excepcionales.
Otro ajuste clave fue la priorización de eventos. Con menor actividad legítima, las alertas relevantes destacan con mayor claridad, permitiendo respuestas más rápidas incluso con equipos de monitoreo reducidos por temporada. Esta priorización mejoró la eficiencia sin incrementar costos operativos.
Finalmente, el monitoreo vacacional dejó de verse como una medida improvisada y se integró a la planeación anual de seguridad. Las organizaciones que prepararon diciembre desde noviembre lograron cerrar el año con menor exposición al riesgo y mayor control operativo.
El monitoreo de cámaras en horarios no laborales, se consolidó como un componente crítico de la seguridad electrónica. En ausencia de personal, la detección temprana de actividad anómala se convierte en la principal barrera entre un intento y una pérdida consumada.
Para futuros periodos vacacionales, las organizaciones que busquen proteger instalaciones, inventarios y continuidad operativa deberán adaptar sus protocolos a estos escenarios específicos. En este contexto, consultar con expertos en seguridad electrónica permite diseñar esquemas de monitoreo estacionales, alineados al riesgo real y no a la rutina del resto del año.



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