Protocolos de apertura y cierre: el punto más vulnerable de los negocios
- ProtecZone

- 10 dic 2025
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De acuerdo con datos del sector asegurador y reportes del SESNSP, una proporción significativa de robos a negocio ocurre durante aperturas y cierres, momentos donde el personal está distraído, los accesos quedan temporalmente abiertos y la operación aún no está en su estado habitual de control.
En ciudades como CDMX, Edomex, Puebla y Querétaro, estos eventos se han vuelto particularmente frecuentes, afectando a tiendas de conveniencia, farmacias, restaurantes, talleres, oficinas y comercios en general.
Apertura y cierre: ventanas de riesgo que muchos negocios subestiman
La mayoría de los sistemas de seguridad están diseñados para funcionar cuando el inmueble está cerrado o completamente operativo. Sin embargo, los momentos de transición —abrir por la mañana y cerrar por la noche— son los verdaderos puntos de quiebre. Durante la apertura, el personal llega a distintas horas, las cortinas se levantan poco a poco, el sistema de alarma se desactiva y los accesos se mantienen vulnerables. En el cierre ocurre lo contrario: la alarma se arma, pero hay mercancía que guardar, gente saliendo y accesos abiertos por tiempo prolongado.
Los delincuentes conocen estos patrones. Saben que el personal está distraído, que la supervisión interna no es tan estricta, que algunos empleados pueden tener rutina predecible y que la puerta suele permanecer abierta durante varios minutos sin control. También saben que el sistema de alarma está desarmado o en proceso de activación, lo cual genera una ventana perfecta para entrar, intimidar o sustraer mercancía.
Muchos incidentes internos también ocurren en este periodo. Manipulación de inventario, accesos indebidos, salida no autorizada de mercancía y movimientos fuera de registro suelen coincidir con el caos natural del cierre. Sin protocolos claros y sin apoyo de tecnología como sensores, alarmas con retardo programado o control de acceso por horarios, estos momentos se convierten en oportunidades de pérdida repetitiva.
Cómo la seguridad electrónica profesional fortalece aperturas y cierres
Un protocolo de apertura y cierre bien diseñado transforma la operación. Las alarmas profesionales con configuraciones horarias específicas permiten definir qué puertas deben abrirse, quién puede desarmar el sistema y en qué condiciones. Un desarme fuera de horario, por ejemplo, genera una alerta inmediata al centro de monitoreo. Un acceso abierto por demasiado tiempo puede activar una notificación para el responsable.
El control de acceso también es clave. Permite asignar credenciales por rol, registrar quién abrió la tienda, a qué hora, cuánto tiempo estuvo dentro y si accedió a zonas restringidas. Esta trazabilidad reduce la incertidumbre y dificulta que ocurran incidentes internos sin evidencia.
Los sensores de puerta con retardos programados evitan que un intruso aproveche la transición para ingresar sin activar la alarma. La lógica es simple: si la puerta queda abierta más de lo permitido, o si se intenta armar la alarma con un acceso aún abierto, el sistema no lo permite e informa al responsable.
Los botones de auxilio también cumplen un rol importante durante estas ventanas. Un empleado en riesgo puede activar discretamente un protocolo silencioso sin exponer su integridad. Esta herramienta, aunque poco mencionada, ha demostrado ser efectiva en sectores donde los robos en apertura han aumentado en los últimos años.
Finalmente, el monitoreo 24/7 permite acompañar estos procesos. El operador puede validar que la apertura ocurra en el horario correcto, que la alarma se arme adecuadamente, que no existan accesos pendientes y que cualquier evento irregular se atienda al momento.
Aperturas y cierres no deben ser momentos vulnerables; deben ser momentos controlados. La combinación de alarmas profesionales, control de acceso, sensores y monitoreo permite transformar estos periodos críticos en procesos seguros y verificables. Si tu negocio opera en horarios extendidos o con personal rotativo, te recomiendo consultar con un especialista en seguridad electrónica para diseñar protocolos sólidos que reduzcan riesgos y pérdidas desde el primer minuto del día hasta el último.



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